domingo, 16 de septiembre de 2007

Promesas y Juramentos

Hoy a la tarde, me llamó una persona de la Iglesia a quien aprecio mucho, pues su hermano sentía que "se estaba enfermando". Me pasó a buscar y fui con mis hijos Florencia (5 años) y Julián (3 años). Los peques se quedaron jugando con la sobrina de quien me llamó mientras examinaba al paciente y daba las indicaciones y recomendaciones del caso. Varias cosas me llamaron la atención. Primero fue lo grato que es hacer visitas domiciliarias y cuánto alivio trae la charla de temas triviales y no triviales. Segundo, el hecho de que pretendiera el paciente abonar el precio de la consulta (que yo estaba haciendo sin cargo, pues considero esta familia como extensión de la propia). Les conté entonces que tomo muy en serio las Promesas y Juramentos, como el Juramento Hipocrático, y el de Maimónides, que paso a refrescar:

Juramento Hipocrático:
Juro por Apolo el Médico y Esculapio y por Hygeia y Panacea y por todos los dioses y diosas, poniéndolos de jueces, que este mi juramento será cumplido hasta donde tenga poder y discernimiento. A aquel quien me enseñó este arte, le estimaré lo mismo que a mis padres; él participará de mi mandamiento y si lo desea participará de mis bienes. Consideraré su descendencia como mis hermanos, enseñándoles este arte sin cobrarles nada, si ellos desean aprenderlo.
Instruiré por precepto, por discurso y en todas las otras formas, a mis hijos, a los hijos del que me enseñó a mí y a los discípulos unidos por juramento y estipulación, de acuerdo con la ley médica, y no a otras personas.
Llevaré adelante ese régimen, el cual de acuerdo con mi poder y discernimiento será en beneficio de los enfermos y les apartará del perjuicio y el terror. A nadie daré una droga mortal aún cuando me sea solicitada, ni daré consejo con este fin. De la misma manera, no daré a ninguna mujer supositorios destructores; mantendré mi vida y mi arte alejado de la culpa.
No operaré a nadie por cálculos, dejando el camino a los que trabajan en esa práctica. A cualesquier casa que entre, iré por el beneficio de los enfermos, absteniéndome de todo error voluntario y corrupción, y de lascivia con las mujeres u hombres libres o esclavos.
Guardaré silencio sobre todo aquello que en mi profesión, o fuera de ella, oiga o vea en la vida de los hombres que no deba ser público, manteniendo estas cosas de manera que no se pueda hablar de ellas.
Ahora, si cumplo este juramento y no lo quebranto, que los frutos de la vida y el arte sean míos, que sea siempre honrado por todos los hombres y que lo contrario me ocurra si lo quebranto y soy perjuro.

Juramento de Maimónides
«Tu eterna providencia me ha escogido para vigilar por la vida y la salud de tus criaturas.
* Que el amor por mi arte me guíe en todo tiempo.
*
Que ni la avaricia, ni la mezquindad, ni la sed de gloria ni de alta reputación, halaguen mi mente... porque los enemigos de la verdad y la misericordia podrían fácilmente engañarme y hacerme olvidar mis elevadas miras de hacer bien por tus hijos.
*
Que jamás vea yo en el paciente otra cosa que un compañero en el dolor.
*
Concédeme siempre fuerza, tiempo y ocasión para corregir lo adquirido... para hacerlo siempre mejor porque la sabiduría es infinita y el espíritu del hombre puede siempre acrecentarla infinitamente con nuevos esfuerzos.
*
Hoy puede descubrir sus errores y mañana obtener una nueva luz sobre aquello mismo de que hoy se cree seguro.
*
Oh, Dios!... Tú me has escogido para vigilar por la vida y la salud de tus criaturas: heme aquí dispuesto a seguir mi vocación!».
Maimónides.
Médico cabecera del Sultán Saladino.
Ciudad de Córdoba. Península Ibérica Año 1185

En fin, si en la Iglesia todos nos llamamos Hermanos, corresponde atender como a Familia.

"Fuiste fortaleza al pobre, fortaleza al menesteroso en su aflicción, amparo contra el turbión, sombra contra el calor." (Isaías 25:4.)

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